“No trabajamos unos para otros, lo hacemos unos con otros”.  Stanley C. Gault

A medida que pasa el tiempo, nuevos avances llegan y nos adentramos en un mundo en el que el trabajo cooperativo es crucial para el desarrollo de cualquier actividad empresarial.  De esta manera aparece la expresión coworking en 1999 en Nueva York gracias a Bernie deKoven, que dio nombre a este término con el fin de definir una forma dinámica de trabajar en la que se fomenta la comunicación entre los diferentes trabajadores y empresas que se concentran en un único espacio de trabajo. Meses después se crearía el primer coworking “42 West 24”, que actualmente sigue en funcionamiento.

 

Trabajar en un espacio de coworking es similar a ejercerlo en una empresa; sin embargo, aquí no hay compañeros de diferentes departamentos, estás rodeado de una gran variedad de profesionales que pueden aportar sus distintas redes de contactos, capacidades e ideas. Sin duda alguna, el gran logro de este sistema reside en el hecho de que en un espacio de coworking cada uno se dedica a lo suyo, pero rodeado de profesionales en los que te puedes apoyar.

 

 

 

Numerosos estudios científicos han demostrado que la cooperación en la actualidad entre los distintos trabajadores ayuda a la productividad de todo negocio, puesto que cada persona equivale a una posible visión diferente de este. Por ello, compartir espacios para el trabajo con personas ajenas a nuestra empresa incrementa la concentración del trabajo creando nuevas posibilidades para mejorar. Dentro de estos estudios, cabe destacar aquel llevado a cabo por The Gallup Organization, que ha demostrado que trabajar junto a un amigo fomenta la involucración del trabajador y evita el deseo de cambiar de compañía. En este contexto, fomentar las relaciones entre trabajadores garantiza el fortalecimiento de una compañía y ayuda a su crecimiento.

 

Sin duda alguna, uno de los principales objetivos de todo directivo debe ser generar un sentimiento de bienestar en sus empleados, y una de las maneras mas humanas de conseguirlo es facilitando la interacción entre los distintos integrantes de la empresa. Un espacio de coworking facilita todo esto, puesto que, como hemos mencionado antes, es una forma de trabajar muy dinámica y rodeado de personas con posibles consejos valiosos.

 

Teniendo esto en cuenta, podemos concluir que, tanto para los trabajadores individuales como para empresas, el coworking va a ser la oportunidad perfecta para crecer.