La sociedad avanza, y con ella, nuevas formas de trabajar aparecen, hasta el punto de llegar a preguntarnos si la forma tradicional de trabajar es la forma mas eficiente. Esta cuestión ha generado un interesante debate en la actualidad sobre si debemos seguir trabajando en oficinas tradicionales o involucrarnos en nuevos proyectos. Estos nuevos proyectos tienen nombre propio, coworking. En esta entrada ofreceremos los motivos por los que una empresa debe considerar el cambio de una oficina anticuada a un moderno despacho privado en un coworking.

En primer lugar, debemos definir la oficina tradicional. Es aquella a la que estamos acostumbrados, aquella imagen que nos llega a la mente cuando alguien dice “me voy a la oficina”. La imagen de personas trajeadas, con su maletín de cuero en mano, desplazándose hacia un despacho en el cual se sentará 12 horas frente a un ordenador… Sin duda esta imagen, al igual que la oficina, ha quedado obsoleta, nuevas formas de trabajo han aparecido y debemos adaptarnos al cambio.

Hemos podido comprobar cómo con el paso del tiempo muchas profesiones se han ido extinguiendo y eliminando de la planta física de la empresa. Ésto ha sido debido a la innovación tecnológica que dio paso al teletrabajo. A la vez que unas mueren, otras formas de trabajo aparecen en distintos sectores. Estas nuevas profesiones no tienen la necesidad de un espacio fijo como se necesitaba en el siglo pasado, puesto que la mayoría de los oficios están relacionados de uno u otro modo con la tecnología y facilita la posibilidad de desplazar esa «oficina» a cualquier lugar más cómodo para el trabajador.

Sin la necesidad de someterse al estrés de estar obligatoriamente en un espacio cerrado, lleno de escritorios y de forma rutinaria. Es por esto por lo que las oficinas tradicionales se alejan cada vez más de las necesidades de los trabajadores del Siglo XXI, los cuales demandan la posibilidad de trabajar en espacios flexibles y ágiles.

Ante estas peticiones, aparece la única opción al cambio, el coworking. Abundan Las ventajas por las que alquilar una oficina privada dentro de un coworking en comparación con las oficinas tradicionales:

  • La mayor ventaja es la de costes, además de no ser necesario pagar más que el tiempo que se utilice, tampoco hay gastos de comunidad ni administrativos. También es importante destacar que las instalaciones que se alquilen tendrán todo lo necesario para su funcionamiento; impresora, suministros, servicio de recepción, WIFI, mantenimiento, mobiliario…
  • Otra ventaja que hay que tener en cuenta es la posibilidad de trabajar en una ubicación de prestigio sin tener un presupuesto muy elevado, mientras que con una oficina tradicional para acceder a estas ubicaciones se necesita una gran capacidad económica.
  • Finalmente, el coworking destaca por la flexibilidad. Los espacios de coworking se ajustan a las necesidades de los clientes. Cambios como pueden ser ampliaciones de plantilla no será problema en un coworking, mientras que en una oficina tradicional, probablemente la única opción fuera el cambio de ubicación.